martes, 18 de febrero de 2014

¿De qué hablamos cuando hablamos de sostenibilidad?

by pkuczy 

Desde hace años la palabra "sostenibilidad" se ha incluido en todos los análisis, cánticos, jornadas y proclamas que tenían relación con el sistema sanitario.

Fundaciones dedicadas a maximizar los beneficios y defender los negcios de la sanidad privada se alzan como garantes de la sostenibilidad del sistema, asociaciones en defensa de la sanidad pública plantean medidas para hacer la sanidad sostenible, la Organización Mundial de la Salud marca líneas que pueden ser una ayuda para lograr dicha sostenibilidad, e incluso el Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad publica un Real Decreto clave para la situación actual de nuestro sistema sanitario bajo el título de "Real Decreto-ley 16/2012, de 20 de abril, de medidas urgentes para garantizar la sostenibilidad del Sistema Nacional de Salud y mejorar la calidad y seguridad de prestaciones".

Pero, ¿de qué hablamos realmente cuando hablamos de sostenibilidad del sistema sanitario? Desde un punto de vista técnico, podríamos hablar de que existen dos tipos principales de sostenibilidad: 

1) sostenibilidad externa: se trata de los recursos que la sociedad está dispuesta a dedicar al funcionamiento del sistema sanitario para qué este funcione. Tradicionalmente es algo que ha dependido de las personas que estuvieran en el gobierno, a pesar de lo cual el debate sobre la sostenibilidad siempre se ha tratado de pintar de un cierto tinte técnico cuando en realidad se trata de un compromiso político; bien de los políticos que estén ostentando cargos de responsabilidad o bien de la sociedad ejerciendo poder político para reclamar compromisos colectivos con la financiación del sistema. 

2) sostenibilidad interna: aborda cómo se pueden combinar los recursos materiales, financieros y los profesionales para obtener, con unos recursos dados, los mejores resultados en el desempeño del sistema sanitario a través de los servicios de salud. En este ámbito se han desarrollado muchas iniciativas y medidas -menos de las necesarias o, al menos, con peores resultados de los deseables- para ganar eficiencia en los sistemas de salud; diferentes formas de gestión, financiación selectiva de medicamentos, recortes en la cartera de prestaciones,...

Además de estos dos aspectos, J.R. Repullo y A. Segura señalaban ya en 2006, en un artículo publicado en la Revista Española de Salud Pública, habría que añadir una Salud Pública que ejerciera un papel transversal para ser el eje que guiara las actividades sanitarias y sociales encaminadas a la búsqueda de salud.

Esta división entre sostenibilidad externa y sostenibilidad interna no debe ser entendida como dos apartados estancos sin relación, pero dado el panorama actual en el que proliferan multitud de informes (supuestamente) técnicos que abordan la sostenibilidad interna y externa, saber diferenciar de qué hablamos cuando hablamos de sostenibilidad puede ser un buen punto de partida. Para no vestir de técnico lo que es político y para no politizar lo que puede tener una respuesta más técnica. 

Detrás de la separación de ambas esferas se encuentra la playa a la cual quiere llegar este blog que nace hoy y morirá dentro de unos meses y que mientras tanto pretende ir planteando algunas reflexiones sobre la sostenibilidad de los sistemas sanitarios, la cobertura que ofrecen y los servicios que prestan.

¿El porqué del nombre del blog?... eso en la próxima entrada...


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